domingo, 23 de marzo de 2014

Perdonando.


Me pides perdón y no me regresas todo lo que me quitaste. No es un perdón honesto.
Bueno, ni hablar.
El conceder honestamente un perdón de facto alivia el alma y quita la carga emocional negativa mental y no garantiza obviamente la devolución plena de tu estado anterior al conflicto o problema de origen incluyendo la parte material.
La reparación del daño nunca será suficiente ni total.
Te perdono. Es mucho más importante mi calma interna que la exterior.
Si un día te las arreglas honestamente con tu conciencia y si te apetece búscame para volverte a perdonar, ¡hazlo!

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